Zapatero vincula al PP con los obispos radicales.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha declarado que el sector más radical de los obispos tiene un contrato con el Partido Popular, en referencia al comunicado de los obispos, en el que pidieron el voto para los partidos que no negocien con ETA.

En una entrevista publicada el sábado en el diario 20 minutos, Zapatero criticó la nota hecha pública por la Conferencia Episcopal y dijo que no obstante el Gobierno no se plantea privar a la Iglesia de financiación ni romper acuerdos con ella.

«Hay un contrato entre el sector más duro y más radical de los obispos y el Partido Popular. Es evidente ¿no?», dijo Zapatero según la entrevista, citando además las manifestaciones en las que la Iglesia ha dado su apoyo el PP.

«No me reconocería a mí mismo si mi reacción por la campaña antigobierno que hace la Conferencia Episcopal contra el PSOE fuera privarles de la financiación o decir hasta aquí hemos llegado», agregó.

Zapatero señaló que el Gobierno va a respetar la Constitución, en la que se define a España como un Estado aconfesional, pero que tiene en cuenta que es necesario que exista una relación especial con la Iglesia católica por tratarse de la confesión mayoritaria.

El jefe del Ejecutivo destacó también que posiblemente a muchos católicos les gustaría contar con obispos «más sensibles ante los problemas de la miseria en el mundo», y en un acto político celebrado el sábado en Zaragoza volvió a defender la aconfesionalidad del Estado.

«La mayoría de los españoles, y por supuesto de las españolas, quieren vivir en un país de ciudadanos libres e iguales y en un país donde nadie les imponga ninguna creencia ni ninguna regla, salvo lo que es la creencia de cada uno y el respeto a la de todos», afirmó en la sesión de clausura de la Convención Municipal socialista en Zaragoza.

Los obispos difundieron el jueves esta nota en la que ofrecieron orientación a los «católicos y a todos los que deseen escucharnos» para ejercer el «voto responsable» ante las próximas elecciones generales del 9 de marzo, alegando que no todas las formaciones son compatibles con la fe y la vida cristiana.

Entre otras cosas, los obispos critican las medidas tomadas en los últimos cuatro años en materia de terrorismo, además de la retirada de la asignatura de religión como obligatoria de la escuela pública y la ley que permite los matrimonios entre homosexuales.