Mariano Rajoy se esfuerza siempre -aunque lo disimule o algunos ingenuos no se lo crean- en emular a los cuatro jinetes del Apocalipsis, portadores de todas las desdichas. En todo caso, tal vez a lo que aspira él es a ser el quinto jinete, el que se presenta como Mesías pero en realidad no es más que el falso Mesías. Sea como fuere, lo cierto es que nada, absolutamente nada, le parece bien al líder de la derecha española de cuanto hace el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.
Hace unos días, reunido con el Grupo Popular del Congreso de los Diputados, y erigiéndose en maestro, cuánta osadía, otorgó un “suspenso total” al jefe del Gobierno. Puso como ejemplos de comportamiento deficiente la gestión en el caso del atunero Alakrana, la huelga de hambre de Aminatu Haidar [aún no terminada entonces], los incidentes con Gibraltar y, por supuesto, las consultas independentistas en Cataluña.
El quinto jinete
Ayer, en Málaga, volvió a hablar del ya finiquitado affaire Haidar en clave desmesuradamente negativa. El caso de la activista saharaui, según Rajoy, “ha terminado con la derrota total de nuestro país y el triunfo para los demás”. La actuación del Ejecutivo en esta cuestión no ha sido más que una “sucesión de chapuzas y engaños por parte del Gobierno”. En resumen, Rajoy -el quinto jinete- llegó a decir que “aquí todo el mundo gana, salvo el Gobierno español que cada vez pierde más peso en el mundo”.
Manido memorial
A partir de tan gravísimas acusaciones –que son habituales del PP-, Rajoy recitó su manido memorial de agravios. De acuerdo con el guión genovés que recomienda para las situaciones difíciles inventarse alguna que otra conspiración, Rajoy lanzó antes que nada la sombra de la sospecha en torno al regreso de Haidar a su casa, sacándose de la manga que “Marruecos ve como sus intereses agrícolas se refuerzan en la UE en perjuicio de los intereses de los agricultores españoles”. Éstos los convirtió el líder conservador en “los paganos de los errores y disparates de Zapatero”.
A su juicio
No olvidó insistir en –a su juicio- la fatal política exterior de España que “no va a ninguna parte y que busca aliados donde no tiene que buscarlos”. Cargó contra Hugo Chávez y Evo Morales y se refirió como modelo a los que “defienden la libertad, la democracia y los derechos humanos.” Pero no los enumeró ni les puso nombres y apellidos.
Perseverante agorero
¿Pero qué cosas habría dicho este falso Mesías, si los episodios más relevantes y peligrosos de entre los mencionados –el de la Alakrana y el de Aminetu Haidar- hubieran acabado ciertamente mal? ¿De dónde, de qué estercolero, don Mariano -perseverante agorero- habría extraído, en ese supuesto, sus andanadas dialécticas contra Zapatero? La única forma conocida de ejercer la política por parte del PP es la del acoso y derribo, la demagogia sistemática y el aquí vale todo.
Muy acostumbrados
La practicó sin escrúpulos José María Azanar para instalarse ocho años en la Moncloa. Y el fin de su mandato, coincidiendo con el 11-M, nadie lo olvidará porque la derecha recurrió entonces, para salvarse, a la mentira y la manipulación, con casi doscientos muertos en la ciudad de Madrid. Por desgracia, estamos muy acostumbrados a una derecha escasamente democrática.
*Enric Sopena es director de El Plural y colaborador de GIRONA NOTICIES.



