Un neonazi, secretario general del PP valenciano.

Los sollozos de Ricardo Costa no doblegaron a Francisco Camps, seriamente presionado por Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal. Ahora lo que importa es si Costa decide tirar de la manta o termina acoquinándose. Sabemos por las manifestaciones suyas tan recientes que él –respecto a la trama Gürtel- cumplía órdenes de arriba. O sea, de Camps. Sabemos también que, antes de ser designado secretario general del PP de la Comunidad valenciana, ya funcionaba el pingüe negocio de corrupción que manejaba Álvaro Pérez, El Bigotes. Y hemos conocido asimismo que Mariano Rajoy no era ajeno a las andanzas de los corruptos por tierras valencianas. No parece, pues, que el líder de la derecha –encerrado por ahora en su silencio- pueda alegar ignorancia.

En el cargo de secretario general del partido conservador, Camps ha colocado un tipo nítidamente de extrema derecha. Hemos ido, por consiguiente, de Herodes a Pilatos. O de malo a peor. El tal César Augusto Asencio, alcalde de Crevillent, es partidario de la doctrina nazi respecto a los judíos, como es fácilmente comprobable sólo repasando su biografía política. Es un “antisemita” y un “negacionista”. Para él el Holocausto es un mito o “el mayor fraude de la historia”. Llegó a la alcaldía en 1995 con el apoyo de Falange Española. Naturalmente, Asencio ha venido actuando –en lo referente a los trajes de Camps y, en general, al affaire Gürtel- de acuerdo con la ortodoxia campista. Es decir, que el neonazi nombrado por el curita ha ejercido de fiel palmero y ha respaldado y ovacionado las mentiras de su jefe.

Enemigo de la democracia
Por supuesto, el nuevo número 2 del PP valenciano elogió en el Parlamento autonómico, hace unos meses, a El Bigotes. El retrato del PP valenciano –entre la carcunda y la corrupción- se ha ampliado ahora, gracias al dedo de Camps, con el ascenso de un enemigo de la democracia a un puesto de notable responsabilidad. Sí, sí, es necesario y exacto subrayar que Asencio es un enemigo de la democracia. Su nombramiento no ha provocado –hasta el momento- ninguna protesta ni en el interior de Génova 13 ni entre los populares valencianos. Es curioso pero cierto. El mismo Francisco Camps que, hace poco más de un mes, tuvo la desfachatez de advertir que José Luis Rodríguez Zapatero pretendía instalar en España un “régimen de terror”, ha puesto a su lado, de segundo, a un fan de Adolfo Hitler.

Quo vadis, Mariano?
Esta derecha ultramontana, que es la hegemónica, nos sorprende cada día con novedades inimaginables. Contemplamos ayer una tragicomedia o, según como se mire, pudimos leer fragmentos de una apasionante novela negra de misterio y de ajuste de cuentas entre presuntos ladrones. Hoy el señor de los trajes nos ha dejado irritados y boquiabiertos cuando ha depositado en un neonazi su confianza y Rajoy ha continuado tranquilamente leyendo el Marca y fumando un puro. Quo vadis, Camps? Quo vadis, Mariano?

*Enric Sopena es director de El Plural y colaborador de GIRONA NOTICIES