IBON URÍA
- El socialista dice que debe acabar el «capítulo de la unilateralidad y la imposición», y pronostica que «transformar España» servirá para derrotar al independentismo.
- Susana Díaz, que se reunió brevemente con Sánchez este martes, acusa a Puigdemont de buscar el «mayor descrédito internacional de España» con sus actuaciones.
- El PSOE propondrá que la primera matrícula en los grados universitarios sea gratuita.
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, afirmó este martes que «Cataluña debe pasar la página negra de Puigdemont» y que le conviene «cerrar el capítulo de la unilateralidad y la imposición». Además, vaticinó que «reformar España» contribuirá a vencer políticamente al secesionismo.
Sánchez advirtió a los grupos independentistas representados en el Parlament de que, «si logran formar Gobierno», tendrá que ser «para el 100%» de los catalanes y no para el 47% que les ha votado, volviendo además al cumplimiento Estatuto de Autonomía y a la Constitución.
El líder socialista realizó estas declaraciones durante un desayuno informativo en Sevilla organizado por el Grupo Joly, al que también asistió la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. Sánchez y Díaz, que se reencontraron así tras las primarias del PSOE, se reunieron brevemente antes del acto.
El secretario general del PSOE no quiso entrar en el debate de cuántas naciones hay en España, y afirmó que «cada comunidad autónoma es lo que defina su Estatuto de Autonomía». Además, agregó que la igualdad y la diversidad son «perfectamente compatibles» y que «si algo tiene que defender el PSOE es la igualdad».
Susana Díaz, por su parte, afirmó en declaraciones a los periodistas antes de reunirse con Pedro Sánchez que Puigdemont ha asumido que no va a volver a ser president y que quiere «el mayor descrédito» de España «en el ámbito internacional», informa Europa Press.
Díaz instó a Puigdemont a retornar a «la legalidad y a la realidad» y lamentó que siga conduciendo a Cataluña «y al resto de los independentistas» al «abismo». Finalmente, consideró que el expresident ya sabía que el procés sólo llevaba «a la división» y a un «camino a ninguna parte».




