Son muchas las razones que incitan a querer tener un espacio propio en Internet, entre ellas, querer compartir los pensamientos, ayudar a otras personas, explorar nuevos horizontes, lanzar un negocio o conseguir demostrar las cualidades en cualquier ámbito a quienes las quieran conocer.
Al margen de las motivaciones de cada cual, todo el que se aventura en el maravilloso mundo de la red con un proyecto propio tiene que completar unos pasos indispensables, que suelen comenzar con la elección del sistema de gestión de contenidos o CMS. Y, en muchos casos, es WordPress quien sale ganando.
Sus ventajas suelen pesar más que sus inconvenientes: es gratis (en su modo básico), presenta mucha versatilidad para prestarse a cambios en el futuro, tiene una amplia variedad temas, se puede instalar muchos plugins y su comunidad también es extensa. Frente a complejidad que puede revestir su instalación, el trabajo que hay que hacer en mantenimiento y seguridad o la ausencia de un soporte técnico que sea directo, sale ganando.
WordPress cumple con lo que se espera de él, más aún si se es principiante. Pero hay que considerar otras cuestiones indispensables antes de hacer esas primeras incursiones en la red.
El alojamiento web
Es necesario contratar hosting, y la versión gratuita de WordPress no lo incluye. Sin un alojamiento web, el usuario ve limitado el control que tiene sobre su blog, que puede ser cerrado en cualquier momento. Además, no podría instalar ciertos plugins, ni elegir la publicidad que aparece en su medio, entre otras cosas. Pero el mismo hosting wordpress ofrece soluciones.
El hosting o alojamiento web no es más que un servicio con el que se provee a los usuarios de Internet de un sistema para almacenar información, entre ella, imágenes, vídeo o cualquier otra formato al que se pueda acceder. WordPress se compromete a la rapidez, a la seguridad o a mejorar los resultados de búsquedas en Google, además de disponer unas 700 plantillas gratuitas para los usuarios.
El alojamiento web incluye un panel de control para que el usuario pueda realizar acciones básicas, como leer el correo electrónico. Tiene acceso a actualizaciones automáticas, así como a un soporte técnico en el que trabajan profesionales, y que le ayudarán a resolver cualquier incidencia.
WordPress es una compañía más entre cuantas ofrecen servicio de alojamiento web. Lo que se suele valorar de estas, a la hora de escoger, es precisamente el soporte técnico que ofrecen, la regularidad con la que sus sistema crea copias de seguridad, la seguridad ante malwares o la velocidad, que se reflejará en la que la web sea capaz de ofrecer al visitante. Si este tiene que esperar mucho para que las páginas se carguen durante la navegación, huirá despavorido.
El dominio
Al hablar de dominio, hablamos del nombre único y exclusivo que identifica a un sitio de Internet. Lo ideal a la hora de elegirlo es que se identifique con el proyecto, es decir, que utilice el nombre propio o de la empresa, o bien palabras clave con la que se identifique la actividad.
Es mejor no utilizar caracteres especiales (como los acentos) o que generen confusión, decantarse por una opción que sea fácil recordar, que transmita algo y que esté bien escrito. Cabe descartar a los que hagan referencia a una marca ya en uso, así como los que no tengan una extensión .com, .net o .org.
Hay que recurrir, para ello, a los registradores de dominios, una posibilidad que también ofrecen sistemas de gestión de contenido como WordPress. Hacer una selección con criterio dependerá de a qué se le da importancia. Si se mira solo la cuestión económica (que no es lo aconsejable) primará el que ofrezca precios más bajos, pero sería interesante conocer, por ejemplo, si el registrador cobrará una tasa cuando el usuario quiera trasladar el dominio.
La plantilla
También llamados temas, son plantillas de diseño que determinan cuál es la apariencia o estructura de una página web o blog. Aunque las plantillas premium resultan más completas, puedes empezar por plantillas WordPress gratis.
Pero incluso decantándote por esta opción, hay que considerar el estilo (no es lo mismo tener una tienda online, que un blog que una web de servicios), lo que se adecue a las necesidades (¿se pueden incorporar widgets, galerías de fotos, llamadas a la acción?), si se adapta a múltiples dispositivos, si registra tiempos cortos de carga, en qué idioma está…
Si ninguna opción convence, el abanico de posibilidades se abre mucho cuando se está dispuesto a gastar algo de dinero en una plantilla que determinará la imagen del blog. Cuanto más completa, mejor, porque evitará tener que cambiarla más adelante.
Los plugins indispensables
Los plugins o complementes son aplicaciones o programas informáticos que agregan una función específica a los que ya ofrece el gestor de contenidos. Cada usuario elige en función de sus necesidades, pero hay algunas que se consideran indispensables.
Seo Yoast, por ejemplo, ayuda a trabajar el posicionamiento web a través de los artículos, aconsejando las modificaciones que se pueden hacer para optimizarlo. Shareaholic permite añadir botones para compartir contenido en redes sociales al final de los artículos, mientras que con Polylang se pueden traducir posts, páginas, menús y las URL de cada página.
Son solo tres ejemplos entre muchos.



