¿Los compañeros de José Couso, cámara de Telecinco, asesinado desde un tanque norteamericano en la conquista de Bagdad por los ejércitos invasores de Irak, el 8 de abril de 2003, debemos contemplar impávidos cómo tres jueces de la Audiencia Nacional –Enrique López, Julio de Diego y Ángel Hurtado- han ordenado el archivo definitivo del asunto?
¿Puede tolerarse que estos magistrados hagan más caso a los argumentos de un informe del Mando Central de EEUU que a las declaraciones de tres de los periodistas españoles, que estaban alojados, como Couso, en el Hotel Palestina de Bagdad, donde fue tiroteado? Aludo a varios de los enviados especiales a la ominosa guerra patrocinada por George W. Bush, Tony Bliar y José María Aznar, en sí misma merecedora de que un Tribunal internacional ordenara abrir una investigación sobre las responsabilidades judiciales –si las hubiere- de quienes decidieron tamaña fechoría. Esos periodistas son Jon Sistaga, Olga Ramírez y Hernández Quiñonero.
Archivo de la causa
¿Por qué el Ministerio Fiscal de la Audiencia Nacional ha mantenido desde 2005 hasta ahora una posición más favorable al archivo de la causa que a investigar a fondo lo sucedido aquel terrible día en Bagdad? ¿No depende a la postre el Ministerio Fiscal de la Fiscalía General del Estado a través del Ministerio de Justicia y de acuerdo con el artículo 8.2 del Estatuito Fiscal? ¿No fue nombrado por el Gobierno Zapatero el fiscal general del Estado, Cándido Conde Pumpido? ¿No se comprometió el presidente Zapatero y otros altos cargos de su Gobierno a apoyar la reivindicación de los familiares y amigos de Couso, exigiendo que se supiera la verdad de su muerte a diferencia de la actitud deleznable, adoptada por Aznar?
Igual de desencatado
Hace más de un año –según informó entonces la agencia EFE- Javier Couso, hermano de José, periodista asesinado en Bagdad hace cinco años, se ha mostrado “igual de desencantado con Zapatero que con Aznar por la actuación de la Fiscalía en el proceso de investigación de la muerte de mi hermano”. ¿Por qué usted, Sr. Zapatero, que tuvo el coraje de oponerse a la guerra de Irak, que acudió a las manifestaciones en contra de esa injusta invasión militar y que no se levantó al paso de la bandera norteamericana por las mismas razones, por qué consiente que la Fiscalía parezca al menos que le esté haciendo el trabajo sucio al “amigo americano?”
Bajo el mandato de Bush
No debemos, los periodistas y los ciudadanos demócratas de este país, quedarnos quietos ante el intento de enterrar para siempre a Couso y poner fin a una historia que no ha terminado, por mucho que algunos se empeñen en darla por finalizada. En EEUU, y tras la elección de Barack Obama, no paran de surgir revelaciones escandalosas sobre el comportamiento de Bush y sus más cercanos colaboradores en relación a la guerra de Irak y a la lucha contra el terrorismo de raíz islamista. La vulneración de los derechos humanos se ha sufrido en EEUU a lo largo del mandato de Bush. Es indigno el silencio en España sobre el crimen de Bagdad, el que costó la vida a un compatriota que se dedicaba a difundir a través de una cámara la realidad de cuanto veía.
Desde El Plural…
Desde El Plural nos dirigimos a la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE) y a los Colegios de Periodistas de Cataluña y Galicia, y a todas las plataformas y organismos que hay en defensa de la libertad de información y de expresión para que, mayoritariamente juntos, impidamos que la Justicia cancele la búsqueda de la verdad en torno al caso Couso. Juntos, podemos.
*Enric Sopena es director de El Plural y colaborador del GIRONA NOTCIIES



