El pasado martes, el presidente del Parlament de Cataluña, Roger Torrent asistió a un coloquio con empresarios alemanes, y la reacción de alguno de ellos no gustó a Torrent. “Yo voto para que todos ustedes vayan a la prisión”, aseguró uno de los presentes, muy enfadado con el procés y los líderes independentistas. La reacción de este empresario alemán no fue la única en contra de Torrent. De hecho, el malestar fue in crescendo tras la intervención de Roger Torrent en la que aseguró que “en el Estado español hay presos políticos”.
Tres días después del acto celebrado en Barcelona y organizado por el Círculo de Directivos de Habla Alemana del Círculo Ecuestre, las reacciones de alguno de los empresarios alemanes todavía duelen en las filas independentistas. Concretamente, los CDR (Comités de Defensa de la República) están impulsando una campaña de desprestigio contra el empresario alemán que aseguró que los líderes del procés tendrían que estar encarcelados.
Mediante las redes sociales, artículos de opinión o medios de comunicación favorables al procés, han promovido una iniciativa que consiste en criticar al empresario y a todos aquellos que aplaudieron su intervención. Una actitud que ciertamente choca con todo lo que reivindica el independentismo –defensa de la libertad de expresión- y que se materializó por el hecho de no compartir su ideología e incluso por no ser de nacionalidad española.
La polémica afirmación que ha encendido al separatismo ha tapado el contenido real de la intervención del empresario alemán. Si bien aseguró que deseaba el encarcelamiento de algunos líderes independentistas, el empresario también habló de la fuga de empresas de Cataluña y de la delicada situación de la económica catalana. Una denuncia, que dicho de pasada, fue totalmente objetiva. No obstante, el único interés de los CDR es quedarse con la polémica y obviar el contexto y los argumentos utilizados por el empresario alemán.



