El mundo de la enología contemporáneo va mucho más allá de los emblemáticos viñedos. Una de las tendencias más notorias, y más crecientes, es la elaboración de vinos en bodegas submarinas, un sector que hace pocos años era una rareza en España pero que hoy se ha convertido en una práctica habitual en las profundidades de nuestro litoral.
Éste es el caso, por ejemplo, de Pontevedra, donde Bodegas y Viñedos Raúl Pérez elabora vino al lado de los peces, pero dicha modalidad enóloga también se halla en otras localidades de la geografía española como Sant Carles de la Rápita (Bodegas Vallobera); Calpe (Bodega Viña Maris); La Palma (Bodega Vinos Tendal); Tossa de Mar (Cala Llevadó) o Plentzia (Crusoe Treasure), entre otras.
Más allá de de sus genuinas propiedades gustativas, el crecimiento de la enología submarina también ha conllevado una progresión significativa del enoturismo (sub)marino. En este sentido, muchas de las bodegas acuáticas ofrecen la posibilidad de descubrir la profundidad del océano en un barco de alquiler, una oportunidad única e irrepetible que brinda a los clientes la posibilidad de conocer en primera persona los lugares donde se encuentran las misteriosas botellas. Normalmente, se completa el llamativo tour con una cata de vinos criados en el lecho marino.
Los pasos para gozar de una de estas experiencias son sencillos. El primero, obvio, es el de encontrar el medio de transporte flotante, un servicio que depende muchas veces de la propia bodega pero que en otras ocasiones, para conseguirlo, deberemos alquilar un velero. Una vez a bordo, solo nos quedará la parte más esperada: contemplar con la boca abierta una diversidad marina bella y enorme que con toda probabilidad dibujará un recuerdo imborrable en la mente de los turistas.
Un vino fresco y suave
Los vinos submarinos cada vez son más presentes en las mesas de nuestros restaurantes y en las recomendaciones de los mejores enólogos del país. Ahora bien, ¿cuáles son sus propiedades? Según los más entendidos, los caldos que se crían en las bodegas de debajo del mar son frescos y tienen unos sabores muy suaves, además de ser unos vinos que se caracterizan por su toque de salinidad y por ofrecer una verdadera explosión cromática y aromática a los paladares de los afortunados comensales.



