Desde siempre, España ha sido un país muy vinculado al juego. La típica partida de cartas del mediodía ha compartido protagonismo con las décadas con otros elementos como los casinos, las salas de juego o el bingo. Esta relevancia, ya de por sí firme, se ha multiplicado en los últimos años con la irrupción fulgurante y creciente de Internet.
Los datos no pueden ser más concisos. Año tras año, la evolución del juego online se explica mediante un crecimiento de dos dígitos, un dato que en escrito puede parecer significativo, pero que con la calculadora en mano se erige como impresionante. Además, no son cifras gratuitas: desde la Dirección General de Ordenación del Juego calcularon que durante el 2016 se jugaron un total de 5.072 millones de euros en apuestas deportivas, lo que significa un incremento de un 18% en relación al 2015 (4.173 millones).
Y todo parece que la tendencia será alcista. En este sentido, y a la espera de los datos oficiales de la totalidad del ejercicio pasado, de enero a septiembre de 2017 se jugaron 4.088 millones de euros, un 7% más que las apuestas que se efectuaron durante el 2016.
Uno de los secretos que justifica esta progresión es el fútbol, el nuevo opio del pueblo que también hace notar su hegemonía en las plataformas del juego online. Solo hace falta acceder a espacios como www.apuestasfutbol.com para tener una idea precisa y definida del inmenso número de portales de apuestas futbolísticas que existen en el mercado digital.
El llamado deporte rey comparte protagonismo con otras disciplinas muy frecuentes en las apuestas deportivas como el baloncesto o el tenis, pero también con otras prácticas minoritarias como pueden ser el críquet o los bolos o categorías recónditas como la tercera división del baloncesto francés o la primera del fútbol de Tailandia. Es precisamente este conglomerado de probabilidades lo que ha situado las apuestas deportivas online en un contexto prácticamente omnipresente: en 2016, alrededor de un 80% de los españoles participó en algún juego de azar.



