La artillería israelí atacó el sábado la Franja de Gaza, incrementando la ofensiva contra los milicianos de Hamás en el enclave palestino, mientras los tanques y las tropas esperaban en la frontera para una posible ofensiva terrestre.
Previamente, las fuerzas israelíes bombardearon Gaza por aire y por mar, causando la muerte de un importante comandante de Hamás, mientras los residentes del enclave se refugiaban en sus hogares desesperados, cuando la ofensiva entraba en su segunda semana.
La ministra de Exteriores, Tzipi Livni, declaró que Israel podría atacar de nuevo la Franja de Gaza si su actual ofensiva no consigue finalizar el lanzamiento de cohetes palestinos.
«Espero que los resultados de esta operación traigan la calma a largo plazo. En el momento en que ellos disparen, nosotros responderemos con gran fuerza», dijo Livni, candidata para las elecciones del 10 de febrero.
Las reservas de alimentos en esta zona densamente poblada se estaban agotando y el acceso al agua potable era limitado debido al daño en los sistemas, dijeron las agencias humanitarias. Los hospitales estaban luchando para tratar a los heridos.
Justo antes de anochecer, Israel lanzó fuego de artillería contra Gaza por primera vez en la ofensiva, según testigos a ambos lados de la frontera. El ataque causó una gran explosión en Ciudad de Gaza así que como una serie de explosiones a lo largo de la frontera, creando una nube de polvo y humo que impedía la visibilidad. No había noticias de víctimas.
El viceministro de Defensa, Matan Vilnai, descartó las especulaciones de que el fuego de artillería fuese el precedente de una ofensiva terrestre.
«No creo que sea la próxima etapa. Esto es parte de una campaña militar emprendida y ahora los cañones de artillería se le han unido», declaró a Radio Israel



