¿Jueces a la medida de la derecha popular?

Hace pocos días, hemos sabido que el magistrado Francisco Monterde, de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, instruirá el sumario relativo a Luis Bárcenas, el celebérrimo tesorero del PP, experto, al parecer, en multiplicar sus ingresos a un ritmo tan frenético como inverosímil. Aupado por la derecha judicial -manejada por Federico Trillo-, primero al Consejo General del Poder Judicial y más tarde al Supremo, Monterde aboga por la cadena perpetua. En agosto de 2004, defendió al ultraconservador fiscal Eduardo Fungairiño, un defensor del general Pinochet, después de que éste se mofara en la Comisión de Investigación Parlamentaria del 11-M de los diputados que le habían interrogado. Monterde, en la actualidad, forma parte del grupo de magistrados de la Sala Segunda, que podrían algunos de ellos, y sin exageración alguna, ser calificados como nostálgicos del franquismo. En definitiva, se trata de esos magistrados que van –según todos los síntomas- a por el juez Garzón. ¿Es un juez a la medida de Génova 13?

Hemos sabido también que el juez Jacobo Pin, recién acabada su carrera y sin apenas experiencia profesional, ha sido nombrado, a petición suya, titular del Juzgado número 1 de la localidad de Nules, vecina de Castellón. El Juzgado de Nules se ha hecho, por desgracia, famoso debido a que en los últimos cinco años han pasado por ahí nueve jueces que decidieron salir zumbando antes de enfrentarse hasta el final a la instrucción de la causa contra Carlos Fabra, el más poderoso cacique de la Comunidad Valenciana. Este episodio –el de la fuga de las togas por supuesto miedo a Fabra- resulta oprobioso para la dignidad de la justicia. Sin embargo, el asunto no ha sido inspeccionado -con la atención y trasparencia exigibles ante semejante escándalo- por el CGPJ.

El hijo de Emilio
¿Quién es Pin? Es hijo del influyente Emilio -conocido abogado castellonense-, militante de Alianza Popular/PP, candidato por Castellón en las primeras elecciones democráticas de 1977, y obviamente compañero y amigo de fatigas políticas de Carlos Fabra. Esta derecha popular no guarda ni las formas. Ha olvidado el aforismo de la antigua Roma sobre la mujer del César, según el cual no sólo tenía que ser honrada, sino parecerlo. ¿Resulta que a un tipo como Fabra le han puesto un juez a su medida con el fin de que el sumario termine cerrándose con las menores consecuencias negativas para quien ocupa el cargo de presidente de la Diputación de Castellón? Eso, exactamente eso, piensa ahora mismo muchísima gente. Cuando Mariano Rajoy –avalado por Fabra en su afán de seguir siendo el líder del PP- dijo aquello de que el presidente de la Diputación castellonense era “un ciudadano y un político ejemplar” no se le cayó la cara de vergüenza. ¿Le queda todavía un mínimo rubor al moderado jefe de la derecha española?

Tras vacilaciones y contradicciones
Javier Arenas, el hombre fuerte del PP andaluz -desde los años de María Castaña- ha anunciado que, tras vacilaciones y contradicciones, los populares presentarán denuncias judiciales contra Manuel Chaves, ex presidente de la Junta de Andalucía, presidente del PSOE y vicepresidente tercero del Gobierno Zapatero. “Estamos asistiendo en las últimas semanas a una cacería tan injusta como abyecta contra (…) Manuel Chaves, una persona de bien y un político honesto, probo e íntegro como ningún otro”, ha escrito en El Plural el periodista Miguel Ángel Vázquez, diputado andaluz y secretario de Comunicación del PSOE-A. He seguido atentamente el desarrollo de este affaire desde que lo apadrinó el inefable Pedro J. Ramírez. Pues bien, recientemente, coincidí en la capital hispalense con un veterano colega almeriense, amigo desde hace algunos años, un liberal conservador templado, lúcido y en absoluto fanático. Acababa de hablar él con un ilustre jurisconsulto sevillano que, por razones profesionales y políticas, había examinado con lupa el dossier del caso Matsa. “Nada, nada, nada pudo hallar este abogado que menoscabara la integridad de Manuel Chaves y de su hija Paula”, me transmitió con rotundidad ese periodista almeriense.

Política de cloaca
¿Pero cómo es posible que todos aquellos que, como Rajoy y Arenas, vienen respaldando a Bárcenas se erijan ahora en acusadores de Chaves, al que no se le podido hallar ni una sola sombra de sospecha en todo el expediente del caso Matsa? La política de cloaca es propia de esta derecha que protege a personajes al estilo de Fabra. Esta derecha no quiso enterarse de la trama pestilente de Francisco Correa y Álvaro Pérez, el íntimo amigo/te quiero un huevo de Francisco Campos y otros nombres muy significativos. Arenas los conoció de cerca siendo secretario general del PP en los tiempos de José María Aznar. A Arenas entonces no se le ocurrió llevarlos a los tribunales. ¿Preferían jugar juntos al padel?

*Enric Sopena es director de El Plural y colaborador del GIRONA NOTICIES