Estos días, el abogado sudafricano Brian Currin -quien como mediador internacional es un acreditado profesional- ha declarado urbi et orbe que “ETA dejará de matar para antes de Navidad, bien en noviembre o diciembre”. Currin coincide en este sentido con el diagnóstico de Jesús Eguiguren, presidente del PSE-PSOE, uno de los políticos más odiados por el PP y sus piquetes mediáticos.
¿Cuál es el gravísimo pecado del líder socialista vasco? Tratar por todos los medios -lícitos y legítimos- que, cuanto antes, acabe de una vez la siniestra actividad de ETA. Nada más ni nada menos. A Eguiguren, como a otros relevantes políticos socialistas, lo han convertido en un tipo sospechoso, entregado a los terroristas, íntimo amigo de ellos y palanganero de los pistoleros. Hemos de decir que se nos antoja asquerosa, nauseabunda y soez la manipulación genovesa en torno al PSOE y a ETA.
Mayor Oreja
Debemos decir, sin ambages ni floripondios innecesarios, que somos millones los ciudadanos de este país que estamos más que hartos de que la derecha denigre e insulte a todo aquel que procura contribuir, con acierto o con error, a que llegue pronto el fin –para siempre- de la banda terrorista mencionada. Resulta inconcebible que los populares, con Mariano Rajoy oculto en el puente de mando, se dediquen a perseguir, entre injurias y calumnias periodísticas, a los que trabajan para la paz. Mientras tanto, Jaime Mayor Oreja- falso profeta de todos los cataclismos- arenga a la tropa inventándose negociaciones bastardas entre la cúpula de ETA y la del Gobierno.
No es un malvado
Eguiguren –esté o no equivocado en sus cálculos, en sus fechas y en sus augurios- no es un malvado, ni un cómplice de los etarras, ni un facineroso al servicio de los que hasta el presente, y durante más de cincuenta años, han sembrado la semilla de los asesinatos en nombre de la patria vasca, a la que llenaron vilmente de cadáveres. Habrá que preguntarse, en todo caso, porqué las huestes de Rajoy y su corte mediática, arremeten –como ya lo hicieron cuando el fallido proceso de paz- contra Zapatero, Rubalcaba, Eguiguren y el que se les cruce por el camino.
Respuesta plausible
¿Por qué lo hacen? Sólo cabe una respuesta plausible. No quieren, bajo ningún concepto, que ETA ice la bandera blanca de rendición siendo Zapatero presidente del Gobierno. No soportan que esto pueda suceder. Pusieron todos los obstáculos posibles, y más, a lo largo del aludido proceso de paz, para que descarrilara. Intuyen que esta vez sí puede ser verdad que ETA desaparezca. Y les enfurece, por lo demás, que, si eso ocurre, las encuestas –que ya han dado una señal de alerta al PP con el cambio de Gobierno- deban modificar sus vaticinios beneficiando a los socialistas. ¡Qué horror, don Mariano!
*Enric Sopena es director de El Plural y colaborador de Girona Noticies



