Con Oriol Junqueras en prisión, ERC ha perdido a uno de sus principales activos. Las elecciones están a la vuelta de la esquina, y los republicanos saben que Ciudadanos y Junts Per Catalunya pueden arrebatar su hipotética victoria reflejada en las encuestas. La falta de liderazgo de Marta Rovira y la mala sintonía con el resto de partidos independentistas, está provocando una crisis interna en las filas republicanas ya que consideran que han perdido una oportunidad de oro para hacerse con el control de la Generalitat de Cataluña.
Uno de los problemas de ERC es su eterna condición de partido victimista. Conscientes de ello, han querido revertir la situación pero no lo han conseguido. De hecho, su discurso victimista ha ido ‘in crescendo’. Han querido aprovechar el encarcelamiento de Junqueras para ganar votos, pero la jugada no ha salido como tenían previsto. Básicamente porque el electorado sabe que el encarcelamiento de Junqueras no ha sido por razones ideológicas sino por intentar saltarse la Constitución. Además, el discurso victimista de ERC tampoco es efectivo a partir del momento que también ha habido encarcelamientos en las filas de Junts Per Catalunya.
Lo cierto es que el 21-D puede significar un punto de inflexión en la política catalana y española. Los resultados de los comicios pueden dar un poco de aire al independentismo o bien, pueden terminar definitivamente con el ‘procés. Sea cual sea la voluntad del electorado, queda claro que el independentismo no será mayoritario y que, en ningún caso, se pueden volver a repetir los intentos de acabar con la soberanía española. ERC y su campaña electoral, basada en el victimismo y los reproches a Junts Per Catalunya, condicionarán los resultados del 21-D, y en definitiva, el rumbo del proyecto separatista.



