(AFP) – El primer ministro británico, Gordon Brown, emprendió este domingo su primera visita a Estados Unidos desde que asumió el cargo con un objetivo primordial: tranquilizar al presidente George W. Bush sobre la fortaleza de sus relaciones.
Brown sugirió incluso que los vínculos entre los dos grandes protagonistas y responsables de la invasión militar de Irak podrían reforzarse, lo que supone un nuevo chasco para la izquierda de su Partido Laborista. «Nuestro principal interés nacional es que la relación con Estados Unidos sea nuestra relación bilateral más importante», dijo Brown en una declaración el sábado.
«Es una relación basada en nuestros valores comunes, la libertad, las oportunidades y la dignidad de los individuos», explicó. «Y porque compartimos esos valores, la relación con Estados Unidos no es solamente fuerte, sino que puede convertirse en más fuerte aún en los próximos años», añadió, según el texto.
El gabinete del primer ministro británico desmintió además formalmente un informe periodístico publicado por el dominical Sunday Times, que indicaba que Londres había tanteado a Washington sobre la conveniencia de abandonar Irak.
Brown y Bush tenían previsto reunirse este mismo domingo en la residencia de Camp David, una cita que repetirán este lunes. La situación en Irak, el pulso por el contencioso nuclear con Irán, el proceso de paz en Oriente Medio y la crisis de Darfur ocuparán sus conversaciones, explicaron fuentes oficiales.
Brown viajará tras esas dos citas a la sede de la ONU para reunirse con el secretario general de la organización, Ban Ki-moon, y pronunciar un discurso ante la asamblea general, informó una portavoz de Downing Street.
Tras la idílica, y para los críticos, incondicional amistad que Blair brindó a Bush desde la invasión de Irak, en 2003, todos los observadores escrutarán cualquier indicio de roces entre Brown y Bush. Sin embargo, el nuevo primer ministro británico, menos seductor y más cauto que Blair, no ha dado ningún signo de que esté replanteando la «relación especial» entre ambas potencias.
El informe del Sunday Times que aventuraba un posible plan para retirar las tropas británicas de Irak fue desmentido por el portavoz de Brown, Michael Ellan. Según el informe, un alto consejero diplomático de Brown, Simon McDonald, viajó a Washington para preparar esa retirada.
McDonald estuvo efectivamente en Washington para una reunión con un «grupo selecto» de especialistas en relaciones exteriores, para analizar de forma general el efecto de una retirada británica. Sin embargo, el consejero «dejó claro en la reunión que la posición del gobierno británico no ha cambiado», explicó en el aeropuerto de Heathrow el portavoz de Brown.
Bush ha descrito a Brown como un político «abierto y agradable», de «perspectivas a largo plazo», mientras que Brown se ha limitado hasta ahora a efectuar comentarios generales sobre la «relación especial» entre ambos países. «Así como Gran Bretaña y Estados Unidos siempre han permanecido unidos en el pasado para afrontar los grandes cambios mundiales, seguiremos trabajando estrechamente, como amigos, para afrontar los del futuro», aseguró en su comunicado Brown.



