Con la crisis económica cada vez más en un segundo plano, al menos en lo que a la construcción se refiere, el sector inmobiliario ha vuelto a recuperar una gran parte de su actividad, aunque lo ha hecho con ciertos matices.
Y es que lo que antes era un mercado dominado sobre todo por los bolsillos nacionales, ahora se ha convertido en un sector donde la inversión extranjera se ha hecho un hueco fundamental. Las cifras hablan por sí mismas: según señala la inmobiliaria Lucas Fox International Properties, un 83% de los inmuebles de más de 950.000 euros que se vendieron en Barcelona durante el 2015 fueron adquiridos por clientes foráneos, un porcentaje sensiblemente superior a los datos registrados en Madrid, donde la actividad se situó alrededor del 50%.
Entre las nacionalidades compradoras hay algunas que ya se pueden considerar casi como clásicas, puesto que ya están consolidadas dentro del panorama inmobiliario estatal. Es el caso, por ejemplo, de los clientes rusos, un segmento que no deja de cesar en las transacciones de esa índole.
Tal contexto ha provocado la aparición de negocios dedicados, precisamente, a la venta (también compra) de inmuebles destinados a un usuario extranjero. Es el caso de la Inmobiliaria rusa Damlex Company, una agencia formada por un equipo joven y dinámico especializado en zonas concretas y exclusivas como la Costa Brava, la Costa del Maresme, la Costa Daurada o el litoral del Garraf. Destinos, todos ellos, que se trabajan a nivel internacional, aunque buena parte de si público objetivo es el cliente procedente de Rusia y de los países de la antigua Unión Soviética, un perfil cada vez más interesado en una propiedad de la selecta costa catalana.
Ahora bien, más allá de la playa también hay atractivos considerables. Es el caso de la ciudad condal: vender piso en Barcelona es una tarea cada vez más compleja que requiere de procesos profesionales como el que brinda Damlex, una plataforma que mediante una metodología precisa ayuda a los propietarios a vender sus viviendas. Desde pisos o apartamentos hasta villas, parcelas de terreno o ‘country houses’, son muchas las gestiones que se pueden realizar a través del espacio.



