El fracaso escolar de los alumnos castellanohablantes duplica el de los catalanohablantes, según un informe elaborado por Convivencia Cívica Catalana (CCC) que analiza los datos de la última edición del estudio PISA y apunta al modelo de inmersión lingüística como uno de los factores a tener en cuenta para explicar los malos resultados académicos de los alumnos que hablan castellano y su bajo nivel de integración en los centros. Según el análisis de CCC, el 20,3% de los alumnos que usan el castellano en Cataluña no superaron el nivel mínimo exigido por PISA en matemáticas, mientras que en el caso de los castellanohablantes, la proporción es del 10,1%; una situación que se produce tanto en chicos como en chicas y en todas las materias evaluadas, dice la plataforma.
El estudio también asegura que los estudiantes castellanohablantes escolarizados en Cataluña presentan un fracaso un 50% superior a los escolares de Navarra, Aragón o Madrid, comunidades autónomas con un nivel de desarrollo similar al de Cataluña, pero donde cursan estudios en su lengua materna, dice CCC.
Desde Convivencia Cívica Catalana señalan que el informe hace aflorar la "escabechina" que el sistema educativo catalán provoca entre los estudiantes castellanohablantes y denuncian que genera una "importante fractura y desigualdad educativa" que perjudica a los alumnos que hablan castellano. En este sentido, pone como ejemplo los datos sobre la repetición de curso: hay tres veces más castellanohablantes que catalanohablantes que repiten un curso y la proporción es de nueve a uno en el caso de los alumnos que cursan dos veces o más el mismo curso.
El informe de CCC también ha analizado la integración en la escuela y apunta que uno de cada cinco castellanohablantes en Cataluña reconocen en el cuestionario Pisa que no se sienten integrados, un porcentaje que duplica el de los escolares de otras comunidades como Madrid, donde la proporción no llega al 10%.
Por todo ello, Convivencia Cívica Catalana denuncia los efectos perjudiciales del sistema educativo catalán, basado en la inmersión lingüística, en el alumnado castellanohablante. "En un sistema donde la única lengua vehicular admitida es el catalán, los alumnos catalanohablantes juegan con ventaja: la enseñanza es en su lengua, en la que más dominan, mientras que los niños castellanohablantes deben sumar al proceso de aprendizaje una dificultad lingüística añadida a la propia de cada materia", indica la entidad.



