¿Contradicción o más oportunismo?.

Rajoy tendría que recordar que el momento procesal oportuno –en términos políticos- de pasarle factura a Zapatero se cumplió hace más de siete meses, concretamente el 9 de marzo, día de las elecciones generales. Ocurrió, para desgracia del candidato y del PP en general- que entonces las urnas le volvieron a pasar factura a Rajoy y hasta muchos de sus propios correligionarios estuvieron a punto de pasársela a él. Y ello con el agravante de que el conflicto interno no ha desaparecido y puede reaparecer a la vuelta de cualquier esquina.

Los “errores” del presidente
Parecería adecuado, por otra parte, para el líder de la derecha que no hiciera excesivo hincapié en los “errores” del presidente. La ciudadanía, mayoritariamente, ha asumido que la delicada situación en la que se encuentra España es consecuencia de la crisis económica internacional. A la crisis actual, Greenspan -quien fuera hasta hace dos años presidente de la Reserva Federal de EEUU- la denomina “tsunami crediticio o financiero” y sostiene que se trata de un fenómeno extraordinario sin más precedente que la Gran Depresión de 1929.

El tsunami financiero
¿Alguien en sus casillas puede creer que ese enloquecido y cruel tsunami no arrasa con similar fuerza a todos y cada uno de los países objeto de su furor, que son numerosísimos, tanto en América como en Europa y también en Asia? Empeñarse en convertir a Zapatero en el principal culpable de cuanto está pasando aquí –en relación con el terremoto económico iniciado en EEUU bajo el mandato, por cierto, de Bush- es un disparate monumental o, si se prefiere, una zafiedad a medias entre el cinismo y la estulticia.

La tasa del primer trismestre de 2004
Cuando María Dolores de Cospedal, secretaria general del PP, afirma públicamente –lo que hizo asimismo en Logroño- que la tasa de paro que duplica la media europea se debe a “la ineptitud manifiesta de Zapatero”, olvida que la tasa del tercer trimestre de este año, siendo ciertamente mala, es equiparable a la tasa del primer trimestre de 2004. ¿Ya no se acuerda De Cospedal que en ese primer trimestre de hace cuatro años gobernaba el PP, Aznar era el presidente, Rajoy estaba convencido de que su entrada en la Moncloa sería una especie de marcha triunfal y que ella misma era subsecretaria del Ministerio del Interior, a la sazón regentado por Ángel Acebes?

Llamativo o escandaloso
Resulta por lo demás llamativo, si no escandaloso, que desde las tribunas conservadoras se insista en befar a Zapatero, al que pintan como un mendigo o pedigüeño [este vocablo ya se lo aplicó groseramente y desacertadamente Aznar a Felipe González], obstinado en acudir, a cualquier precio, a la cumbre de la refundación del capitalismo, mientras que si no lo hiciera le lloverían los improperios por su pasividad e irrelevancia internacional, que es uno de los deportes favoritos del coro mediático de patriotas, casi siempre en estado de indignación.

“España tiene que estar ahí como sea”
Pero lo que más llama la atención es que De Cospedal llegara a decir que “nos parecería mejor que todos esos esfuerzos que dedica Zapatero a que le inviten a la cumbre los dedicara a que el paro deje de crecer en España” y, en cambio, Rajoy subrayara en su discurso riojano cosas como éstas: “España tiene que estar ahí, en la cumbre financiera internacional, que se celebrará en Washington y tenemos que hacer lo posible para que esté ahí. España tiene que estar ahí porque es una reunión muy importante en la que se va a hablar del futuro del sistema financiero internacional (…). España tiene que estar ahí como sea”.

Oportunismo
¿Contradicción o una nueva demostración de oportunismo por parte del PP? ¿O los dos supuestos a la vez? Todo es posible. La derecha defiende una cosa y al mismo tiempo, si le conviene, defiende la contraria y se queda más ancha que larga o más larga que ancha. Da lo mismo. Ni principios ni convicciones. Lo que más le interesa en cada momento es que su brújula, la que utiliza el PP, oriente su rumbo en función de la coyuntura de cada momento. Si acaba yendo Zapatero a la cumbre, lo criticarán por haberse literalmente arrastrado por los suelos hasta conseguir su objetivo. Y si no va, lo criticarán por su impotencia y su escaso relieve en el escenario mundial. Rajoy quizá crea que así gana siempre. Sin embargo, lleva ya dos elecciones seguidas y las dos las ha perdido. ¿O no?

*Enric Sopena es el director de El Plural