Estamos acostumbrados a hacer un estudio de mercado previo a cualquier compra. Si antes lo normal era dar una vuelta por las tiendas del barrio o de la ciudad en busca de la mejor oferta para un producto específico, ahora lo tenemos mucho más sencillo todo gracias a Internet.
La llegada de la red y, con ella, de los comparadores, ha hecho que se avance mucho en comodidad a la hora de tomar una decisión sin necesidad de desplazarse de la silla de delante del pc.
Comparadores de vuelos, comparadores de seguros, comparador de seguros de autos, comparadores de habitaciones de hotel…son muchos los que han salido para informar, a golpe de clic, a los interesados en las mejores opciones para sus búsquedas.
Pero, ¿qué debe ofrecer un comparador para que sea útil realmente?
Vamos a echar un vistazo a lo que debería tener el perfecto buscador para saber si los que conocemos lo cumplen.
1. Filtros: es necesario y en eso se basan obviamente. El hecho de que existan cuantos más filtros, mejor. ¿Por qué? Porque el usuario puede apurar mucho más su petición. Por ejemplo, en el caso de los seguros, se puede elegir los tipos de cobertura, las personas que estarían cubiertas, el tipo de vehículo que se quiere cubrir…etc. Solo así realmente el usuario encontrará exactamente lo que busca, o lo más ajustado posible.
2. Claridad: cuanto más claro sea un comparador, mejor. De nada sirven navegaciones que casi necesiten estudios y complican la vida de quien está en busca de lo que quiere. Se trata de que sea predictivo y que aporte la información lo antes posible. El hecho de que esté optimizado para las búsquedas en cualquiera de los dispositivos smart con los que hoy en día se trabaja, hace mucho a favor de su utilidad.
3. Oferta: de nada sirve un comparador que sólo aporte información de dos compañías. Es necesario un trabajo de fondo e incluso acuerdos con las principales empresas del sector para poder ofrecer cuantas más opciones mejor e incluso ofertas especiales vinculadas con la contratación desde el propio buscador o comparador.



