Las hemorroides externas pueden ser muy dolorosas. Se generan habitualmente debajo de la piel que rodea el ano como consecuencia de una inflamación de las venas del recto. Para combatirlas y curarlas de forma definitiva existen una serie de remedios naturales.
Las hemorroides externas duelen y mucho y suelen ir acompañadas tanto de sangrado como de una fuerte picazón. Este tipo de hemorroides se forman, principalmente, debido al estreñimiento. Para curar las hemorroides externas y acabar con el dolor persistente que provocan, que incapacita para realizar las acciones cotidianas más simples, hay una serie de remedios naturales eficaces que, además, pueden evitar que el paciente tenga que pasar por cirugía, con las complicaciones que ello conlleva. Son remedios muy fáciles de poner en práctica, en webs como almorranas.net puedes encontrar más información (haz clic aquí para saber más sobre hemorroides externas), aquí hemos querido recopilar las nociones básicas que puedes llevar a cabo desde tu propia casa:
Baño caliente. Es un remedio sencillo y muy eficaz. Sólo tienes que preparar un baño de tina con agua caliente, y agregar sales de Epsom. Las sales de Epsom son sales de magnesio. La ciencia ha demostrado los efectos beneficiosos del magnesio en reducir inflamaciones y relajar los músculos lisos.
Té para hemorroides. Otro fácil remedio, rápido y muy barato. La bolsita de té caliente ha de aplicarse sobre la zona afectada (ojo, no ardiendo). Las propiedades anestésicas de los taninos que contiene el té aliviarán el dolor y la picazón.
Tomates. Puede sonar extraño pero la aplicación de una rodaja de tomate fría sobre las hemorroides ayuda a bajar la inflamación.
Tratamiento a base de hierbas. La salvia, el castaño de indias y el gordolobo son hierbas que han demostrado gran eficacia en combatir las hemorroides externas. Son hierbas fáciles de encontrar en herbolarios. Para que funcionen, hay que preparar una mezcla, introduciendo un puñado de cada una de estas hierbas en un envase de vidrio y añadiendo, a continuación, dos tazas de agua hirviendo. La mezcla debe vertirse en el inodoro y el paciente sentarse de forma inmediata sobre el mismo, para que los vapores hagan su efecto y reduzcan la inflamación.
Bálsamo con tallos de berenjena. Este remedio casero consiste en freír a fuego lento unos tallos de berenjena, mojar una gasa en la grasa cuando la mezcla ya esté tibia y aplicar de forma directa sobre la zona dolorida. Un día después de esta aplicación, el paciente ha de lavarse la zona con una infusión de manzanilla o tomillo.



