Volvió José Luis Rodríguez Zapatero por sus fueros -como si estuviera todavía en su primera legislatura- y derrotó por goleada a Mariano Rajoy. El pleno de ayer en el Congreso de los Diputados, convocado para debatir el asunto de los controladores, permitió al presidente del Gobierno recuperar su fama de avezado parlamentario y de orador convincente.
Con la seguridad que produce el hecho de que la inmensa mayoría de los ciudadanos de este país respaldan las medidas puestas en marcha por el Gobierno socialista –singularmente la referida al estado de alarma y también a la militarización de los controladores-, Zapatero desplegó una vibrante retórica en defensa de la democracia y del Estado de Derecho. No habló como un converso o un impostor. Su discurso fue el de un demócrata de toda la vida. No el de un oportunista parvenu. “Lo cómodo hubiera sido seguir como estábamos”, sentenció.
¿La puntilla?
Aquellos periodistas que pronosticaron, a raíz del motín de los privilegiados, que esta rebelión iba a ser la puntilla para el Ejecutivo se equivocaron de medio a medio. Como de nuevo se equivocó el líder de la derecha cuando, tras haber pronunciado un introito subrayando que él y su partido apoyaban al Gobierno y castigaban a los controladores, lanzó todo género de acusaciones en contra de Zapatero y algún que otro insulto dirigido al ministro de Fomento, José Blanco. Enumeró Rajoy, uno a uno, todos sus reproches a la actuación gubernamental frente al chantaje de los controladores. Oyéndolo era el Rajoy de siempre, incapaz de reconocer jamás los aciertos de sus adversarios.
“Uno no está en estas cosas”
Y era asimismo el Rajoy que increpa, cada dos por tres, a Zapatero tildándole de improvisador, ignorante, inepto, inútil o desconocedor de la realidad. Pero preguntado Rajoy en El País del domingo 31 de octubre de este año acerca de por qué respecto al caso Gürtel no le hicieron caso ni en Valencia ni en Madrid, se vio forzado a contestar con estas palabras: “No me volví a preocupar del asunto porque, claro, uno no está en estas cosas”.
Muy esclarecedor
Pues bien, quien sostiene reiteradamente que Zapatero no se entera de lo que pasa ni de lo que hace, resulta que ha de reconocer que él “no está en esas cosas”. Es decir que la corrupción política de algunos –no pocos- de sus conmilitones le resbala a Rajoy. Sería muy esclarecedor, en todo caso, que el jefe de los conservadores nos explicara por qué él “no está en estas cosas”. ¿Por qué minimiza usted, don Mariano, nada menos que un problema tan grave para la política democrática como es la corrupción? Llegó a decir Rajoy en la mencionada entrevista lo siguiente: “En Valencia no sé que personas están imputadas (…) Ni siquiera sé si está imputado Camps por el famoso caso de los trajes…”
Inquietante
Lo de Rajoy es inquietante. Pero lo más inquietante es que un partido como el PP se encuentre a 18´8 puntos de sus rivales y pueda vencer al PSOE con mayoría más que absoluta. Sólo sabemos –en cuanto a la crisis- que Rajoy admira las recetas ultraliberales del primer ministro británico Cameron. También sabemos que la crisis ha sido el mayor aliado de los populares por aquello de que “cuanto peor, mejor”. Respecto a la corrupción, ha demostrado con abundancia que le importa un comino. O, a lo máximo, dos. Y, por último, en relación a episodios como el de los controladores, ya hemos visto cuál es su comportamiento bifronte. Primero: Estamos a su lado, señor Zapatero. Y segundo: Es usted un inútil, señor presidente.
Así es Rajoy, un curioso chisgarabís.
*Enric Sopena es director de El Plural y colaborador del Girona Noticies



