Autorizan la repatriación del cadáver de la menor dominicana asesinada en Madrid

EFE

Asesinato de Lisvette

El juez que investiga el asesinato de una joven de 16 años en su domicilio del barrio madrileño de Tetuán el pasado 1 de noviembre ha autorizado la repatriación del cadáver a la República Dominicana, mientras continúa el secreto judicial sobre un crimen sin resolver para el que la familia no tiene sospechosos.

Así lo han informado la madre de Lisvette, Jovanny Ramírez; su pareja y padrastro de la menor, José Luis Guancesu, y la letrada Elena Sanz, que ahora están pendientes de que se haga efectiva la repatriación, algo que puede demorarse por los trámites administrativos y por el hecho de que no en todos los vuelos se pueden transportar fallecidos.

El titular del Juzgado de Instrucción número 52 de Madrid dio luz verde el pasado viernes a la repatriación, a la que se había negado anteriormente a la espera de que las pesquisas avanzaran, aunque por el momento mantiene el secreto de las actuaciones y no ha trasladado a la familia si hay novedades en la investigación.

Jovanny se ha mostrado agradecida por poder repatriar el cadáver y enterrar a la joven en su país de origen. Ella, su pareja y los hijos de ambos se irán a vivir a Santo Domingo en cuanto el cuerpo sea trasladado.

La mujer ha precisado que no saben «nada sobre quién le ha arrebatado la vida» a su hija, algo «muy doloroso», y ha hecho un llamamiento «a todas la autoridades para que ayuden por favor a hacer justicia por la muerte, y que no quede impune».

«Que la Policía siga trabajando y que cuando vaya a dar un dato que sea que se detenga al culpable, porque la muerte de mi hija no puede quedar así«, ha añadido en respuesta a las informaciones que apuntaban a que tenía malas compañías o salía con chicos.

José Luis por su parte ha dicho que le consta que la Policía está trabajando y confía en que «se haga justicia».

La abogada de la familia ha afirmado que la repatriación es un momento «muy importante» para la familia y siguen «confiando plenamente en la Policía y en los órganos judiciales», a pesar de que a ellos no les han comunicado ningún dato sobre la investigación, ya que «hay que dar tiempo a cada institución y organismo para que trabaje».

Elena Sanz ha asegurado que no dan credibilidad a ninguno de los rumores que han circulado sobre la muerte de Lisvette y no tienen «ninguna información ni ninguna sospecha».

La autopsia no reveló ningún signo de abuso sexual ni que la menor hubiera mantenido relaciones con anterioridad, según la abogada.

La puerta de la vivienda no fue forzada, por lo que la Policía ha investigado al entorno de la joven, considerando que ella pudo abrir la puerta a algún conocido o amigo.