Los partidos independentistas quieren ridiculizar el unionismo

A falta de una semana de las elecciones catalanas, cualquier movimiento sirve para ganar la confianza de los electores. En el caso del independentismo se le puede sumar otro tipo de estrategia: hacer que los electores pierdan la confianza con los partidos constitucionalistas. La fórmula consiste en ridiculizar todo aquello asociado con el bloque unionista a través de las redes sociales. Durante los últimos días se ha producido un aumento de perfiles -Facebook y Twitter- que reivindican el hecho de sentirse español de forma exagerada. Se trata de perfiles que reivindican símbolos preconstitucionales, y lo hacen mediante mensajes patrióticos propios de la ultraderecha. Si bien es cierto que existen personas con dichas ideas, se hace complicado pensar que realmente sean perfiles reales. Sería mucha coincidencia teniendo en cuenta que sólo faltan siete días para el 21-D.

En este sentido, algunos medios de comunicación apuntarían hacia la Asamblea Nacional Catalana. No se puede asegurar al 100% pero hay indicios que señalan a la entidad soberanista. Cabe recordar que la expresidenta de la ANC, Carme Forcadell, conocida por algunos de sus discursos de odio hacia partidos como Ciudadanos, todavía tiene un peso destacado dentro de la ANC. Por eso no seria de extrañar que detrás de los perfiles falsos haya la ANC con el apoyo de partidos separatistas. De hecho, no sería la primera vez que el bloque independentista opta por ridiculizar a los que se sienten españoles. Desde el inicio del ‘procés’, una de las estrategias más recurrentes es reírse de la ‘marca España’, como si el hecho de ser español fuera un castigo.

A la vista de las últimas encuestas publicadas, el independentismo se ve obligado a utilizar mecanismos reprobables. La manipulación y el victimismo son la esencia de un movimiento que ha perdido enteros durante los últimos meses. No obstante, el electorado dispone de una gran variedad de canales para recibir información veraz y contrastada. Ya lo pudimos ver antes y después del 1-O, con la evidente injerencia rusa en las redes sociales. Primero fue la UE, y ayer fue el exvicepresidente de los EUA, Joe Biden, quien confirmó que Rusia interfirió en la crisis catalana.

El caso es que los partidos y entidades separatistas creen que la mejor defensa es un buen ataque. Probablemente tengan razón, pero en democracia no todo vale. Se puede atacar al oponente político pero lo que no se puede hacer es mofarse de una ideología o de un sentimiento. Uno de los rasgos más característicos del nacionalismo es creerse mejor que el resto, y lo cierto es que antes y durante la campaña electoral se han visto destellos de nacionalismo. El 21-D veremos si el electorado castiga a los partidos que desarrollan dichas estrategias.