‘Empresaris de Catalunya’ avisa desde Bruselas de la ‘sangría’ que la crisis política ha causado a la economía

La asociación Empresaris de Catalunya (EdC) ha avisado hoy desde Bruselas de los efectos negativos que, según la entidad, ha causado la crisis política en la economía de Cataluña. "Creemos que la economía y la convivencia han salido afectadas y esto se tiene que arreglar, hemos llegado a una situación en la que Cataluña está dividida y enfrentada, no somos capaces de parar esta sangría", ha explicado el empresario y presidente de la asociación, Josep Bou, quien también ha concretado que la cifra de empresas que han cambiado su sede social sube a día de hoy a un número superior a las 2.200.

En relación con esta fuga de compañías, precisamente, Bou ha comparado la situación con la que vivió el Quebec hace unos años, cuando un total de 700 empresas abandonaron la provincia canadiense. "Muchas de las empresas que han marchado no volverán por varias razones: allí donde van son queridas, el sistema impositivo es más barato o la burocracia es más sencilla y rápida, por ejemplo. Todo esto hace pensar que hay empresas que no volverán, y esto es una llaga abierta irreversible que poco a poco, a base de los años, lo podremos ir arreglando".

Desde la capital europea, y ante unos sesenta medios de comunicación de varios países, EdC también ha alertado de la caída del sector turístico a raíz de la crisis política (que ha situado en un 20%) o del descenso en la restauración (30%) o en la venta de pisos (50%).

En el acto, donde además de Bou también estaba el vicepresidente de la asociación Carlos Rivadulla, asistieron los jefes de las delegaciones del PP, PSOE y C's en la Eurocámara, Esteban González Pons, Iratxe García y Javier Nart, respectivamente. Todos ellos han podido escuchar la valoración de Bou con relación a las elecciones del próximo 21 de diciembre, unos comicios que según el presidente de EdC pueden suponer un “derrumbamiento” de la economía catalana si ganan los partidos nacionalistas: "Habría un derrumbe general de la moral de inversores y empresarios. Si esto ocurriera, este goteo de empresas que se van, que ahora se cuentan por decenas al día, pasarían a ser miles". "Lo que hace falta es poder hablar y decir las cosas por su nombre, los catalanes somos gente de 'seny' y nos tenemos que entender, se pueden hacer muchas cosas", ha concluido Bou.