Esta pregunta que se repite al inicio de un viaje y al regreso del mismo, es quizás de las que produce mayor inquietud. La llegada a la estación o aeropuerto no siempre es fácil, porque el transporte público es lento, tiene horarios adecuados para la jornada laboral en la ciudad, pero no siempre para las salidas o llegadas de los medios de transporte. Por no comentar el tema del equipaje en un medio que suele ir abarrotado y donde subirlo o bajarlo lleva un tiempo que no siempre les van a dar, no esperan y los demás viajeros tienen prisa, y una ayuda que si les prestan es porque terminen de una vez y puedan seguir con el trayecto, porque todos tienen prisa.
Los traslados no son un tema banal que a nadie importe o del que nadie se ocupe. La prensa económica se ha ocupado en el mismo y han analizado casos, que no son los únicos, sino perfectamente extrapolables a su ciudad.
El inicio del anhelado viaje o del que deben emprender de forma imprevista suele provocar más tensión y hasta temor que el viaje en sí. Por no hablar de la llegada, cansados, con ganas de llegar a sus domicilios, deshacer el equipaje, saludar a los suyos y se encuentran que ya no hay transporte público, no tienen a nadie que les recoja a no ser que les hayan llevado y se ofrezcan a esperarles a la llegada. El taxi se convierte en la única opción y eso si no hay huelga porque en un sector donde el momento actual no es el mejor y se encuentra sumido en continuos conflictos, no sería la primera vez que los viajeros se encuentran sin saber cómo llegar o literalmente “tirados” a su llegada. Les recomendamos que entren en traslados aeropuerto y verán que tener quién les espere, con precios conocidos de antemano y forma de pago segura, no es un sueño. Les sorprenderá y los recomendarán.



