El PDeCAT sigue en caída libre, ahora por el ‘caso Gordó’

Siguen los líos en el partido de Jordi Pujol y Artur Mas. La presunta relación de Germà Gordó con la trama de las comisiones del 3%, ha significado otro varapalo para un PDeCAT que -según las encuestas- conseguiría unos resultados muy alejados de sus objetivos. El caso es que ayer, Gordó rompió el carnet de 'Convergencia' y pasó a ser diputado no adscrito. La presiones ejercidas por algunos de sus excompañeros de partido no servido para que el exconsejero de Justicia entregue su acta de diputado. "Este escaño no es de ningún partido ni de ninguna persona concreta, sino de los más de 100.000 candidatos inscritos y los 1'6 millones de votantes", manifestó ayer el portavoz de Junts Pel Sí, Jordi Turull.

Pero no todo son malas noticias para Gordó. La presidenta del Instituto Catalán de las Mujeres, Teresa Pitarch ha expresado su apoyo a Gordó, y ha abandonado el PDeCAT. Pitarch forma parte de la corriente interna del partido que respalda a Gordó. Sin embargo, dentro del partido de Pujol, existen dos otras corrientes. La primera, formada por la hornada de jóvenes del PDeCAT y por los miembros de Junts Pel Sí -grupo parlamentario que integra Convergencia y ERC- que piden que Gordó devuelva el acta de diputado. La segunda corriente simplemente no se manifiesta. Ni Artur Mas ni Sant Vila no han expresado su opinión acerca del 'caso Gordó'. El miedo a empeorar la situación, o la posibilidad que haya más 'víctimas políticas' son las razones que explican el silencio de los hombres fuertes del partido.