EE.UU. y Canadá amplían el radio de búsqueda del submarino que viajaba al Titanic con cinco personas a bordo

En una carrera contrarreloj, las autoridades de Estados Unidos y Canadá han ampliado el radio de búsqueda en el océano Atlántico en un intento desesperado por localizar el submarino turístico que desapareció mientras se dirigía hacia los restos del famoso Titanic. En su interior, cinco personas luchan contra el tiempo, ya que les quedan tan solo 41 horas de aire respirable.

El submarino, que zarpó el domingo con un empresario británico, un empresario paquistaní, su hijo y dos exploradores a bordo, ha dejado a las autoridades sumidas en una angustiante incertidumbre. Según el capitán Frederick, encargado de la operación de rescate, el sumergible cuenta con aproximadamente 41 horas de oxígeno restante, lo que ha impulsado a las autoridades a desplegar una operación de búsqueda a gran escala.

Los guardacostas de EE.UU. y Canadá están rastreando la superficie del océano con exhaustividad, utilizando un sonar para escuchar cualquier sonido proveniente del submarino en el Atlántico Norte. Sin embargo, hasta el momento, sus esfuerzos no han arrojado ningún resultado positivo.

El área de búsqueda se concentra en un punto aproximado a 900 millas (1.450 kilómetros) del Cabo Cod de Massachusetts, donde se estima que el submarino podría encontrarse. John Mauger, comandante de la Guardia Costera de Estados Unidos, ha comunicado en una rueda de prensa que todas las operaciones de rescate se centran en esa región, pero las adversas condiciones meteorológicas y la gran profundidad del océano representan obstáculos significativos.

La gravedad de la situación se intensifica debido a que el submarino solo dispone de oxígeno para cuatro días. Con el transcurso de cada hora, las esperanzas de un rescate exitoso se vuelven más precarias. El tiempo apremia y los equipos de búsqueda y rescate se afanan por encontrar cualquier indicio que los acerque a las personas atrapadas en el sumergible.

Mientras tanto, familiares y amigos de los desaparecidos se mantienen en vilo, esperando ansiosamente noticias de un desenlace positivo. La comunidad internacional también sigue con atención este angustiante episodio, expresando su solidaridad y apoyo a las labores de búsqueda.

A medida que continúa la carrera contra el tiempo, la esperanza se mantiene viva entre los rescatistas, quienes prometen hacer todo lo posible para lograr un rescate exitoso. La incertidumbre y la angustia se entrelazan en esta crónica que solo el tiempo y la tenacidad de los equipos de rescate podrán resolver.