No os confundáis.Quiero dejar bien claro aquí en GIRONA NOTICIES que Ellos no son vascos; son asesinos. Los que mataron ayer al inspector jefe de Grupo de la Brigada de Información de la Policía Nacional en Bilbao, Eduardo Puelles García, de 49 años, casado y con dos hijos, no eran vascos. Eran asesinos.
Puelles sí que era vasco, nacido en Barakaldo. Vasco de origen y, a la vez, de adopción porque su vida estaba voluntariamente ubicada en Euskadi y la puso al servicio de la seguridad, la paz, la libertad y la democracia de todos sus compatriotas. Han sido los asesinos los que han segado su vida. Su oficio es el de sicarios.
7 de junio de 1968
El 7 de junio de 1968, hace más de cuarenta años, el policía Melitón Manzanas fue víctima del primer atentado mortal de ETA, aunque distintas versiones señalen que hubo otros antecedentes de muerte a manos de los terroristas. Manzanas era el jefe de la Brigada Político-Social de Guipúzcoa y, al parecer, fue un colaborador de la Gestapo durante la II Guerra Mundial. No justifico en absoluto la acción criminal de los etarras. Pero Manzanas era otro sicario, en este caso a las órdenes del tirano del Pardo y de sus secuaces.
Aquella sórdida España
Pero no es lo mismo la España de la democracia y de las autonomías que aquella sórdida España de la dictadura del general Franco, surgida de un golpe militar y de una cruenta guerra civil. En los años sesenta no se podía defender la independencia del País Vasco por la vía constitucional. La verdad es que no se podía defender nada de nada a través de métodos democráticos, porque España estaba gobernada por un dictador abominable.
Lo peor de ETA
Lo peor de ETA no es su nacimiento, sino que continúe existiendo más de treinta años después de que sus presos fueran amnistiados y de que su ideología soberanista –como se dice ahora- pudiera difundirse en libertad para medirse en las urnas. Y no en los nichos.
El camino del diálogo
Cabe esperar, sin embargo, que la presión de la mayoría de los ciudadanos de Euskadi consiga la desaparición de los forajidos que extorsionan o matan en nombre de la patria vasca. ETA pudo resolver el conflicto por el camino del diálogo a lo largo del proceso de paz capitaneado por José Luis Rodríguez Zapatero.
De forma siempre cobarde
Como también pudo hacerlo cuando se produjo la tregua con José María Aznar en Moncloa. O, antes, siendo Felipe González presidente del Gobierno y a raíz de las conversaciones de Argel. Pero ETA no nació para hablar, sino para matar. Siempre ha matado de forma cobarde, por la espalda, en una emboscada tendida a personas sin apenas defensa o desarmadas, mediante explosivos que se han llevado a miles de ciudadanos inocentes al otro mundo.
Puelles, nacido en Barakaldo
Se resisten a entender que la inmensa mayoría de los ciudadanos, en el conjunto de España y también en Eukari, lloramos de rabia por la muerte del policía Puelles, nacido en Barakaldo. Veneramos a las víctimas y repudiamos a los pistoleros.
La política legítima
Sabemos que ellos no son vascos; son asesinos. Y sabemos también que la política en Euskadi –la que decida en cada momento la mayoría- sólo será legítima gracias a la fuerza pacífica de los votos y no gracias a la fuerza bruta de las armas.
*Enric Sopena es director de El Plural



