El primer ministro italiano, Romano Prodi, dijo el jueves al Senado que si tiene que dimitir por no superar una moción de confianza se creará «un vacío de poder» que dejará a la economía italiana vulnerable a una recesión mundial.
«El país necesita más que nunca ser gobernado. Italia necesita continuidad en su gobierno y no puede permitirse un vacío de poder», manifestó Prodi, de 68 años, cuyo año y medio en el cargo se ha visto entorpecido por la inestabilidad de la frágil coalición de centroizquierda.
Si cayera derrotado en la votación prevista para las 19:00 GMT, lo más probable es que se adelanten las elecciones, que según los sondeos podrían suponer el regreso del ex primer ministro Silvio Berlusconi.
El Gobierno entró en crisis cuando un pequeño partido de coalición le retiró su apoyo esta semana, después de que el ministro de Justicia, Clemente Mastella, dimitiera al verse investigado en un caso de corrupción.
Ello supuso privar a la coalición en el poder de tres senadores, cuando solo tenía una mayoría de dos. Otras deserciones posteriores suponen que incluso con el apoyo de los senadores vitalicios lo tendría difícil.
La salida de Prodi después de poco más de 18 meses en el poder plantearía el espectro de una incertidumbre prolongada para la tercera economía de la zona euro, aplazando aún más reformas económicas muy necesarias en un momento en el que se vislumbra una desaceleración mundial.
«Debería dimitir, pero está acabado en cualquier caso. Quiero elecciones», dijo el líder de centroderecha, Silvio Berlusconi, que tiene una clara ventaja en los sondeos de opinión.
Si Prodi presenta su dimisión queda por ver si Napolitano hace caso a Berlusconi y disuelve el Parlamento.
Muchos analistas creen que en su lugar intentaría reunir apoyos para un gobierno interino con un mandato limitado para reformar la complicada ley electoral, aprobada por el anterior gabinete de Berlusconi y a la que se ha culpado de la inestabilidad del Ejecutivo de Prodi.
Un gobierno de este tipo podría ser liderado por un tecnócrata independiente, una fórmula que se ha utilizado en Italia en tiempos de crisis y que algunos economistas, decepcionados por la incapacidad de sucesivos gobiernos para avanzar en las reformas, ven bastante positivamente.



