Los entierros en la ciudad de Girona se están celebrando estos días con escolta policial. Los trabajadores de la empresa que lleva a cabo el 80% de los funerales en la provincia están en huelga desde el martes, aunque todavía no ha sido necesario posponer ningún entierro.
Ante la decisión de Funerarias Poch y de Serveis Intercomarcals, pertenecientes al mismo grupo empresarial, de mantener la actividad pese al paro, los huelguistas han comenzado a plantarse en los entierros, donde fotografían y filman a los trabajadores, ya que aseguran que se está vulnerando su derecho a la huelga contratando a extras para suplir sus funciones.
La empresa lo niega y asegura que las personas que están impidiendo que las cámaras frigorícas de la provincia se llenen de cadáveres a la espera de enterrador son empleados que han optado por ejercer su derecho de continuar trabajando.
«No queremos hacer pasar ningún mal rato a las familias», asegura Xavier Vives, responsable de CCOO en Girona, pero recalca que, como todos los trabajadores, los empleados de las funerarias también tienen derecho a la huelga y debe respetarse.
De este modo, han decidido presentarse a todos los entierros para velar por su cumplimiento, aunque aseguran que son «muy escrupulosos» y tratan que sus piquetes a la puerta del cementerio molesten lo menos posible a quienes acaban de perder a un ser querido.
Servicios mínimos: llevar el cadáver a la cámara frigorífica
El sindicato convocante, CCOO, ha denunciado la supuesta vulneración del derecho a huelga al departamento de Trabajo de la Generalitat, cuyos inspectores deberán determinar quién tiene razón.
Los servicios mínimos establecidos por el gobierno catalán, que lleva dos días mediando infructuosamente entre las partes, dictaminan que los trabajadores están obligados a recoger todos los difuntos de sus casas y llevarlos al tanatorio y a participar en los entierros cuando las cámaras frigoríficas estén llenas.
Mientras no se resuelva la situación, y dado que la convocatoria de huelga es indefinida, la policía local de Girona ha decidido custodiar todos los entierros de la ciudad con una discreta presencia policial en la puerta de las iglesias y cementerios para prevenir posibles incidentes, que todavía no se han producido en la capital de provincia.
Las reclamaciones de los trabajadores son una «limitación» de su disponibilidad laboral -de 24 horas los siete días de la semana, denuncian- y mejoras económicas en unos salarios base que en algunos casos son de sólo 600 euros complementados con mejoras voluntarias.
Font:Adn.es



