El bonito cuento de caperucita san gil y papá aznar.

En plena refriega de caperucita san gil con el lobo marianista, el cual la incitaba nada menos que a pecar pactando con los nacionalistas que son malos -y hasta con el PSOE, que es peor-, la valiente heroína vasca, tras encomendarse a santa maría goretti, cogió su móvil y llamó a papá aznar.

“Te llamo, mi querido papá aznar –le dijo la tierna caperucita san gil al bondadoso bigotudo-, porque añoro aquellas noches en las que, con exquisito cariño, mecías mi cuna, mientras me explicabas tus batallitas con George, el buen amigo americano, para salvar al mundo de las garras de los malvados moros y del tirano Sadam”.

El barbudo mariano
Y caperucita san gil, sollozando, añadió: “Ahora, papá aznar, he comprobado con gran dolor que tu príncipe heredero, el barbudo mariano, se ha convertido a la fe de Mahoma y quiere que yo juegue a las muñecas un ratito y que luego invite a jugar a los etarras conmigo, a ver si los convenzo de que no maten más a cambio, eso sí, de que nuestras provincias vascongadas se separen de mi madre que –como tú sabes de sobras- es España, porque madre sólo hay una”.

Voz firme aunque quebrada
Lloraba a raudales la heroína, pero aun así su voz llegaba nítidamente a papá aznar, cada vez más conmovido a la par que irritado. Y le dijo él con voz firme aunque quebrada por la emoción o, si se prefiere, quebrada por la emoción pero firme: “María, tú que eres referente de todos los españoles de bien, entiendes que mi posición es delicada. He mecido tu cuna, y lo sigo haciendo, pero debo negarlo porque los moros y los de ETA, que juntos montaron el 11-M, como alguna vez te he dicho, no me perdonan que liberara Bagdad de Ben Laden y del pérfido Hussein”.

Mucho cuidado
Y papá aznar continuó hablando: “He de llevar mucho cuidado, mi pequeña caperucita. El malandrín rajoy me ha traicionado y se ha aliado con el mayor cómplice de los terroristas, que es el tal zapatero. Son muchos los que me abandonan. La masonería, los centristas y los afrancesados desean acabar con todos los españoles de buena voluntad. Pero, óyeme con suma atención: en estos momentos tan trascendentales sí te autorizo a que filtres que yo te he dicho lo siguiente: el perillán rajoy puede hacer el equipo que crea más oportuno, pero no puede modificar principios fundamentales para el PP”.

Castellanos viejos
A caperucita san gil le gustó la reflexión de papá aznar. Los principios fundamentales del Movimiento –según le había explicado a la heroína, de muy pequeña, su abuelita- ya eran inmutables y sagrados. Los del PP, también, diga lo que diga ahora el malandrín rajoy. “Somos gente de principios, castellanos viejos, descendientes del cid campeador”, le dijo más tarde, con patriótico y legítimo orgullo, el tío mayor oreja. Y el tío iturgaiz precisó más aún: “Y de don pelayo, y del general moscardó”.

Y colorín, colorado…
Los tres –papá aznar y los tíos mayor oreja e iturgaiz- acordaron hacer turnos para continuar meciendo la cuna de tan valerosa heroína. ¡Qué bonito cuento! Y colorín colorado esta maldita crisis pronto se habrá acabado y el ppe verdadero habrá resucitado. Comerán los buenos pperos perdices y, en cambio, los nacionalistas nunca, nunca, nunca, serán felices.

*Enric Sopena es director de El Plural