El capitán Rodríguez Lozano.

¿Pero qué espectáculo tan mezquino es éste? ¿Cómo se puede llegar a semejante infamia? ¿Hasta cuándo habrá que aguantar en España que la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) -la del comisario político Francisco José Alcaraz- actúe sin escrúpulo alguno como una sucursal del Partido Popular? Según lo previsto, el IV Congreso Internacional de las Víctimas del Terrorismo –clausurado ayer- se convirtió en una plataforma mediática de la derecha. Este Congreso –impulsado desde la Universidad San Pablo CEU, de tendencia nacionalcatólica- ha sido, sin duda alguna, un mitin del PP durante dos días, cuando nos hallamos a poco más de un mes de las elecciones generales.

Ha servido para continuar desacreditando a José Luis Rodríguez Zapatero. O, al menos, para intentarlo. Hemos tenido que asistir a la explotación –políticamente soez- del mencionado Congreso, a cargo entre otros de Mariano Rajoy, quien cerró el mitin. Y a cargo también de José María Aznar, aquel fervoroso apóstol de la guerra de Irak. O sea, aquel defensor del terrorismo de Estado a gran escala. Lo explicaba ayer con precisión Oscar López-Fonseca en Público: “El PP estaba en su salsa. Eran muchos. Estaban en primera fila. Y, además, tomaron la palabra sin que nadie les hiciera sombra. El IV Congreso de Víctimas del Terrorismo sirvió para comprobar que las víctimas o, mejor dicho, una parte de ellas ha entrado en campaña”.

Alcaraz hizo una vez más de dinamitero. Ese personaje – deleznable o atrabiliario desde numerosos puntos de vista- rinde tributo al PP y flota gracias a ello. Aznar llegó a pedir ante los asistentes el voto para su partido, mientras se rasgaba el muy hipócrita las vestiduras aduciendo que Zapatero ha “engañado a su país” en el ámbito del terrorismo. El Gran Mentiroso sobre la invasión militar de Irak y sobre la autoría del 11-M se permite acusar a Zapatero de embustero. Se oyeron en el Congreso diatribas e insultos gravísimos dedicados al presidente del Gobierno. Por ejemplo: “Zapatero carece de credibilidad. Sólo ha escupido odio sobre las víctimas (…) Llegó al poder de la forma que todos sabemos y cargado de odio por la muerte de su abuelo en la guerra civil”.

Pero no murió el capitán Rodríguez Lozano en la guerra civil en sentido estricto. Esta gente fanatizada del PP es incapaz de decir una sola verdad. Ni una. El abuelo de Rodríguez Zapatero fue fusilado, poco después del 18 de julio de 1936, por el delito de no haberse sumado al golpe de Estado del general Franco y del resto de uniformados fascistas. Su lealtad al régimen legítimo y democrático –que fue la II República- le costó la vida. Lo mataron vilmente. Algo parecido a como acostumbran a matar los terroristas de ETA. Aquellos lo hicieron por su España. Éstos por su Euskadi.